Todo tiene un inicio, un arranque, un “porqué” que nos impulsa a avanzar.
En el transcurso de mi vida profesional, siempre relacionada con los Recursos Humanos, he tenido la oportunidad de conocer a personas de todo tipo: emprendedoras, disciplinadas, genios, desordenadas, habladoras, sensatas, reservadas, comerciales… un sinfín de personalidades distintas en las que todos podemos vernos reflejados. Todos ellos compartían un mismo objetivo: encontrar su lugar en la empresa en la que colaboraban.
Estas organizaciones también eran muy diversas: algunas familiares, otras innovadoras; algunas estructuradas y rígidas, otras tecnológicas y arriesgadas. Algunas inmovilistas o inestables, unas en pleno crecimiento y otras con un futuro incierto. Pero todas compartían una preocupación constante: buscar lo mejor de y para su gente.
En todos los ámbitos existe una búsqueda permanente, siempre hay una persona y una organización que buscan, pero no siempre se encuentran. Es precisamente en ese punto donde encuentro mi propósito, mi razón de desarrollarme profesionalmente: hacer que se encuentren, creando conexiones significativas y duraderas entre personas y organizaciones.
Para esto y como dijo mi hija con apenas 2 años, lo que todos necesitamos es POTENZIA, perfectamente pronunciado con una gran “Z”. Sin saberlo ella fue el motor de esta aventura y Potenzia se convirtió en energía, impulso y crecimiento.
María Jesús Montes